sábado, 28 de marzo de 2009

Kosovo, otro síntoma de la mala gestión


No cabe duda que la decisión unilateral de retirar las tropas españolas de Kosovo, repercutirá gravemente en la imagen internacional de España. Con el actual panorama internacional esbozado por la nueva orientación que está dando Obama a su política exterior y a pocos días de una importante reunión de la OTAN, la decisión de “todo el gobierno”, según la ministra Chacón, parece poco acertada, más por la forma que por el fondo.
La titular del Ministerio de Defensa, se niega a reconocer el error y recalca que es una decisión “inamovible” de todo el gobierno” que ha acordado llevarla a cabo de forma escalonada y ordenada, siempre con el conocimiento del secretario general de la OTAN y de los principales aliados. Pero todavía no queda claro como una decisión de “todo el gobierno”, llega a oídos del ministro de Exteriores, del embajador ante la OTAN y del embajador en EEUU gracias a los medios de comunicación que hicieron eco del famoso “misión cumplida; es la hora de volver a casa” de Chacón. Y tampoco se ha explicado por qué si la OTAN y los países aliados tenían conocimiento de esta decisión manifestaron públicamente su sorpresa y descontento. La salida de las tropas de Kosovo sorprende por el giro radical que plantea en la política exterior de España. En diciembre del año pasado la ministra Chacón afirmaba que las tropas seguirían en Kosovo, hasta que se aprobara una nueva resolución de la ONU, que todavía no tiene fecha. A principios de este mes Moratinos aseguraba que no es el momento para retirar las tropas de Kosovo y que para poder salir de Kosovo se necesita un acuerdo común con la OTAN y los principales aliados. Ni consenso en el gobierno, ni acuerdos comunes con la OTAN, lo que sí hemos visto es un monumento a la descoordinación: un día anuncian la retirada de las tropas antes de verano, al día siguiente dicen que la retirada se prolongará lo necesario y más tarde ratifican la declaración inicial.
Este traspié del Gobierno, demuestra que no se puede sacrificar la experiencia y reflexión política que debe tener un alto mando del gobierno, sobre todo si está encargado de todas las fuerzas militares del país; a costas de la “imagen” que el gobierno quiere dar. A pesar de que el argumento del machismo ya está un poco desgastado, todavía escuchamos a la Secretaria de Estado para Iberoamérica diciendo que Carmen Chacón está siendo víctima de ataques “cargados de machismo”. Pero no se critica a la ministra por ser mujer, se critica por su carente preparación en materia de defensa y por su falta de juicio al preocuparse más de las cámaras que de los procedimientos administrativos que debían seguirse ante tal decisión.
Pero peor aún es el escudo en el que se refugia Zapatero: volver a sacar el tema de Irak. Han pasado seis años e Irak sigue siendo el comodín del presidente de Gobierno a falta de respuestas racionales y convincentes. Ese, ya es un tema pasado y cuando lo que se está poniendo en duda es la getión del actual Gobierno, los errores cometidos por la pasada administración carecen de relevancia. Tanto tiempo pierde el presidente recordando lo bien que lo hizo como líder de la oposición criticando al gobierno de Aznar, que se ha olvidado de defender su gestión y de enmendar esta metedura de pata. El Gobierno debería empezar por reconocer los errores cometidos y dejar de negar los problemas a los que se enfrenta España: la crisis continúa, el paro sigue creciendo, y la retirada de las tropas sí ha sido un error para la salud de la política exterior española.

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