jueves, 12 de junio de 2008

Prohibido olvidar


Muchas veces es necesario ver las cosas desde afuera, en frío, asumiendo una actitud “neutral” para poder entenderlas. Tantas voces creyendo tener potestad para argumentar sobre cuestiones de las que tienen vagas ideas, nos confunden. Oímos tantas cosas al mismo tiempo que nos es imposible seguir alguna, no entendemos lo que nos dicen, mezclamos ideas, creamos mitos y al final terminamos por alterar la realidad. Vivir en un continuo debate nos ha acostumbrado a enfocarnos más en las palabras que en los hechos. Nos interesa más el quién que el qué, se nos olvida el motivo de nuestra lucha y terminamos por espectacularizarla. Escuchamos las noticias, nos escandalizamos, protestamos unas cuantas veces y luego nos acostumbramos; lo dejamos pasar por alto, sabemos que el problema está allí pero en vez de seguir haciéndole frente, nos adaptamos a él.
Después de años de absentismo político, los venezolanos nos dimos cuenta de lo importante que es para una sociedad participar activamente en la política. Superamos la falacia de “yo no soy político” porque todo ciudadano que se considere como tal y que busque defender sus derechos debe preocuparse de ese horrible monstruo con el que no queremos involucrarnos: la política.
Pero estamos ahora en presencia de un nuevo fenómeno, la “represión por costumbre”. ¿Por qué nos parece tan normal los rutinarios robos en las colas de la autopista o los secuestros express? ¿Cómo es que comenzamos a tolerar el cierre de RCTV y las continuas amenazas que el Gobierno hace a medios de comunicación y periodistas? ¿Por qué ya ninguna de las ocurrencias del Gobierno nos sorprende? Las noticias sobre la situación de Venezuela conmocionan a la opinión internacional pero si se le pregunta a alguien que viva en el país contestan: no, aquí todo está "normal". Y eso es lo más peligroso, que todas las violaciones a nuestros derechos, que la inseguridad y la inestabilidad política, social y económica ya nos parecen normal, es el pan de cada día. Y ésa es su estrategia inculcarnos la costumbre de la represión.
Por ahora, se ha paralizado la famosa “Ley de inteligencia”, ¿pero qué pensamos hacer cuando corrijan la ley y la vuelvan a publicar? ¿salir a marchar, ver como se ríe el gobierno de nosotros como oposición, y al final resignarnos?. Todos volvemos a las rutinas del trabajo, la universidad o lo que hagamos, y olvidamos todo el asunto. No se trata de paralizar nuestras vidas y quedarnos en blanco por los problemas políticos que afronta el país, pero lo que no podemos es perder nuestra memoria colectiva como pueblo que ha sido agredido e irrespetado por un gobierno que se ha dedicado a cercenar nuestros derechos. Lo que no podemos es olvidar, olvidar a las víctimas del 11 de Abril, a los despedidos de PDVSA, el cierre de RCTV, la politización de las Fuerzas Armadas y las Instituciones Públicas, las expropiaciones, los perseguidos políticos, NO PODEMOS OLVIDAR. Porque ese es el motivo de esta lucha, porque podemos estudiar para los finales pero no podemos estar desinformados de lo que pasa, porque podemos pasar días trabajando en proyectos de la universidad pero no podemos dejar de manifestar nuestra opinión, porque podemos salir a “rumbear” pero no podemos olvidar que TODOS tenemos un problema más grande que solucionar, un problema en el que debemos seguir trabajando, porque puede que de no solucionarse, las horas de estudio, trabajo y rumba sean en vano.
El estar lejos de mi país me ha hecho entender muchas cosas, dos cosas caracterizan al venezolano que vive en el extranjero: una gran impotencia por no estar allí al pie del cañón y una sed de conseguir todas las herramientas necesarias para volver, y construir el país que queremos, mejor dicho que merecemos. A todos los venezolanos en Venezuela o fuera de ella ¡PROHIBIDO OLVIDAR!

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