
Durante su campaña electoral, Barak Obama, logró una gran ventaja entre otras cosas por sus dotes de orador y sus impresionantes discursos. En Marzo de 2008, después de las contundentes palabras sobre el racismo de Jeremiah Wright (el clérigo que casó a Obama y bautizó a sus hijas): “que Dios maldiga a América”; Obama se enfrentó a la polémica con un discurso que se ha calificado como histórico: “La ira es real, es poderosa, y el simple hecho de desear que desaparezca, el condenarla sin entender sus raíces, sólo sirve para incrementar el abismo de falta de entendimiento que existe entre las razas”. En Agosto del mismo año ante una audiencia de 38 millones de personas Obama logró tocar la fibra sensible de los norteamericanos: “Tenemos más riqueza que nadie, pero eso no nos hace ricos. Tenemos las mayores Fuerzas Armadas sobre la tierra, pero no es eso lo que nos hace fuertes. Nuestras universidades y nuestra cultura son la envidia del mundo, pero no es por eso por lo que el mundo se acerca a nosotros. Es el espíritu americano, esa promesa americana que nos empuja cuando el camino se hace incierto. Esa promesa constituye nuestra mayor herencia”. Sus discursos han mitificado aún más la imagen del primer presidente afroamericano de los Estados Unidos, sus palabras han sabido tocar a sus seguidores, y a los que no, su retórica ha logrado sobresalir en un país donde los discursos políticos son dignos de estudio literario; pero parte de ese mérito debemos otorgárselo a Jon Favreau, el redactor de los discursos de Obama. El nuevo fantasma (como llaman en E.E.U.U. a quienes escriben para otras personas) de la Casa Blanca tiene apenas 27 años, y ya cuenta con cuatro años de experiencia en la redacción de discursos políticos. “Favs”, como le llaman sus amigos, obtuvo su primer trabajo en esta rama con la candidatura de John Kerry en 2004; y casualmente ese mismo año conoce personalmente al entonces senador de Illinois en una convención del Partido Demócrata. Como cuenta el propio Favreau, tuvo la osadía de interrumpir a Obama mientras ensayaba su discurso para hacerle algunas correcciones y Obama se le quedó mirando un tanto confundido como pensando ¿De dónde salió este chaval?. Después de la derrota de Kerry, Favreau, que acababa de graduarse en Ciencias Políticas en la Universidad Holy Cross de Worcester (Massachusetts), decidió entrevistarse con Obama para ofrecerse como redactor de sus discursos, y cuando el presidente norteamericano le preguntó qué opinaba de los discursos el joven le contestó: "Un discurso puede ensanchar el círculo de personas a quien le importa esta cosa. Es como decirle a la persona que ha sufrido: 'Te escucho. Incluso aunque estés decepcionado y cínico respecto a la política del pasado, porque tienes buenas razones para sentirte así, podemos ir en la dirección correcta. Sólo concédeme una oportunidad"; desde entonces han trabajado juntos y su compenetración se ha traducido en el éxito de los discursos que elaboran. Obama ha dicho sobre Favreau que más que un redactor es un “lector de mentes”. Los discursos escritos por Favreau impresionaron durante la campaña electoral y hoy llenaron de esperanza a los norteamericanos en la Investidura de Barak Obama; ahora sólo queda que el nuevo presidente materialice las ideas que tan fastuosamente ha plasmado Favreau en palabras.
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