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viernes, 27 de marzo de 2009

Unidos somos más fuertes

Mientras en toda España se enfrentan PSOE y PP, en una contienda que parece no tener fin, absortos en la defensa de sus propios ideales y enredados en una maraña de insultos y acusaciones; en el País Vasco se da un caso excepcional. Las causas comunes unen, y en este caso acabar con la hegemonía de PNV y las políticas nacionalistas en el País Vasco, es el objetivo que ha permitido el acuerdo entre socialistas y populares. El compromiso entre estos dos partidos, representa un hito en la historia de las instituciones vascas que estarán representadas por un lendakari no nacionalista y que permitirá a los populares por primera vez presidir el Parlamento vasco. El cambio comenzó el primero de marzo con el resultado de las urnas que otorgaron al PSE la enorme responsabilidad de defender los valores constitucionales de la mayoría de los vascos que votaron en contra del nacionalismo. Ahora el PSOE y el PP han decidido unir sus esfuerzos para sellar un acuerdo que permita "Acabar con la confrontación, la lucha contra el terrorismo, las políticas contra la crisis y una buena gestión en educación y sanidad" según El líder del PP vasco y el secretario de Organización del PSE.
La tarea no será nada fácil, ya que el PNV sigue teniendo una posición relevante en la cámara de Vitoria, pero lo importante es que marca el inicio de un camino que significará el fin del nacionalismo vasco, y es muestra además que unidos somos más fuertes. Si el PSOE y el PP dejarán de lado tantos insultos y rencillas sería más fácil afrontar los problemas que afectan a los españoles.

lunes, 16 de febrero de 2009

El "triunfo" de Chávez

“Querido Hugo: felicidades para ti y para tu pueblo por una victoria que por su magnitud es imposible medirla” Fueron las palabras que Fidel Castro le hizo llegar a Chávez a propósito de su triunfo en el referéndum constitucional, palabras que el presidente venezolano leyó ayer en su comparecencia después de conocerse el resultado de las votaciones. Ahora yo me pregunto si la imposibilidad de medir su magnitud es porque no existe tal, ya que casi la mitad del electorado votó en contra; pero claro ¿Cómo mide un dictador que se ha perpetuado por 50 años en el poder, una victoria electoral? Y peor aún porque son tan importantes para un líder “democrático” como Chávez las palabras de un autócrata que elecciones tras elecciones se ha impuesto en los comicios con su partido único. Pero lo realmente preocupante es esa “nueva etapa” que según el primer mandatario comienza en Venezuela con este referéndum que “abre las puertas de un tercer periodo revolucionario, que va desde 2009 al 2019 con un único camino: ¡El socialismo!” ¿Cuántos más períodos necesitará esa “revolución”? Porque después de 10 años en el poder, lo único que ha traído dicho proceso es más pobreza, más inflación y más inseguridad para los venezolanos. Ante tantas interrogantes lo único cierto es que esa famosa revolución bolivariana lo justifica todo: referéndums inconstitucionales, abuso de poder, corrupción… pero sobre todo ha sido sustento a un régimen que lo que busca es extender su mandato hacia el infinito.

viernes, 13 de febrero de 2009

Política vs Ética

Si no estás muy seguro de tener éxito en unas próximas elecciones haz la guerra. Ese es el mensaje que percibo actualmente de los políticos. Cuando estalló la polémica por corrupción en Israel y se decidió convocar elecciones anticipadas, Kadima, el partido de Ehud Olmert, se encontraba muy por debajo del partido Likud en las encuestas. El gobierno del entonces primer ministro, que daba una imagen de debilidad para los israelíes, decidió despedirse por todo lo alto y no se le ocurrió mejor idea que hacer una guerra “desproporcionada” en palabras del propio Olmert y asegurarse así nuevos votantes que dieran el triunfo en las elecciones a su partido. La obscena estrategia, parece haber funcionado, Livni obtuvo la mayoría del voto popular. Decía Sócrates que un buen gobernante era el que hacía a sus ciudadanos mejores, más justos y no el que simplemente complacía sus deseos. Olmert complació a su pueblo que quería medidas más extremas contra Palestina, pero al final también fue condenado.
Aquí en España el principio es el mismo pero la estrategia diferente, también puede hacerse la guerra moral, judicial, sectaria. A la política se le ha olvidado el significado de la palabra ética

lunes, 9 de febrero de 2009

Diez años y sigue

Una década que comenzó con el voto castigo de millones de venezolanos cansados de un bipartidismo caracterizado por la corrupción, promete continuar; pero no por que esa sea la voluntad de su pueblo, sino porque el camino se ha ido preparando a lo largo de estos diez terribles años. Chávez ha arado el terreno poco a poco, primero amoldando la constitución a su gusto, después colocando a familiares y amigos en puestos estratégicos del Gobierno, más tarde secuestrando descaradamente los otros dos poderes: el legislativo con un 84% de asambleístas de su partido y el judicial que ha sido el órgano ejecutor de leyes inconstitucionales. Después de diez años de nefasta administración, que ni siquiera las medidas más populistas han podido disimular, con los índices de inseguridad por las nubes y el PIB por el suelo, en Venezuela lo que queda es esperanza. El sentir de su población es muy distinto al que Chávez quiere enseñar al mundo, los venezolanos no están contentos, y eso se ve en la calle, en las marchas de la oposición y en las últimas elecciones en las que los venezolanos dijeron NO, a su empeño por acaparar los poderes. Pero el primer mandatario venezolano no se resigna y aún en contra de la constitución que el mismo diseñó, volverá a someter su reforma constitucional a votación. Hace poco más de un año Venezuela no aceptó la reforma, ¿Por qué va a ser distinto esta vez? o Chávez cree que los venezolanos han cambiado tan rápido de opinión o su gobierno disfrazado de democracia, busca perpetuarse a toda costa.

martes, 4 de noviembre de 2008

We can´t Change

Hoy Barak Obama fue elegido presidente de EEUU, cosa que no resulta sorprendente luego de dos años en los que se ha enaltecido y mitificado al demócrata más por su raza que por su perfil político. La estampida que se volcó ayer a ejercer su derecho al sufragio, optó por el voto “castigo”; hartos de 8 años de las nefastas políticas de Bush, los norteamericanos votaron por el candidato que se auto vendió como “el cambio”. Por ahora sólo tenemos la palabra de Obama que promete no continuar con la línea de Bush; pero con la situación actual, tanto en economía como en relaciones exteriores, es poco viable cambiar el rumbo de la primera potencia mundial. Lo hecho, hecho está y las tropas americanas no pueden irse de Irak de la noche a la mañana, como se aventuró a afirmar Obama al principio de su campaña; ahora rectifica y apunta que las tropas se irán pero no tan pronto como se esperaba. Con respecto a las relaciones diplomáticas con el resto del mundo, el demócrata ha señalado que en su primer año de gestión se reunirá con gobiernos como los de Cuba, Irán y Venezuela, con los que EEUU se ha enfrentado en tantas ocasiones. Esto representa un cambio total en la política exterior norteamericana; desde hace ya tiempo este país viene desempeñando el papel de “policía del mundo” y aunque a veces nos cueste admitirlo sí necesitamos a EEUU haciendo frente a gobiernos de dudosa legalidad y sí necesitamos que use su poder como potencia para velar por la seguridad y estabilidad internacional. Por otra parte, si bien es cierto que ya no se puede retroceder el tiempo en cuestiones como la de Irak, lo que sí se puede es aprender de esos errores. Fuimos testigos de cómo arbitrariamente EEUU invadió un país, y después de 5 años de críticas por parte de la opinión pública internacional, Barak Obama dice que sacará las tropas de Irak, pero para enviarlas a Afganistán, lo que no aleja mucho su política de la de Bush. Y tan poco se alejan de las del republicano, que pudimos oír a un Obama no tan conciliador en el segundo debate presidencial diciendo: “vamos a matar a Osama Bin Laden”, cuando se espera que un presidente actúe mediante la diplomacia y la justicia, no con más violencia. El discurso del demócrata resulta en varias ocasiones contradictorio. Mucho se ha hablado de la posibilidad de que Obama de importantes cargos a “insignes republicanos” y entre estos cabe destacar a Colin Powell, quién fue el Secretario de Estado del gobierno de Bush y presentó ante la ONU las pruebas falsas que justificaron la invasión de Irak, y a quien hace pocas semanas Obama ofreció un cargo dentro de su gabinete de gobierno. En materia económica también hay mucha tela de donde cortar. Aunque Obama no ha presentado todavía un proyecto concreto que sustente las promesas que ha hecho, con la forma en la que ha conducido su campaña si ha dado muestras de lo que será su gestión. Barak Obama compró, en plena crisis, 30 minutos de televisión, para ganar el voto de los indecisos, un gasto un “poco” elevado (tres millones de dólares) considerando que el candidato es el favorito de todas las encuestas. Aquí sólo queremos ver el lado amable del nuevo Jefe del Gobierno norteamericano, toda Europa tiene sus esperanzas puestas en Obama, pero son tantas las promesas que ha hecho, que su materialización se ve muy lejana. Esta nueva Administración sólo apunta a la decepción porque como dijo el republicano Giuliani, una cosa es segura: “change is not a destination, just as hope is not a strategy”. Hoy se ha hecho historia, con la elección del primer presidente negro en EEUU; pero antes de dejarnos deslumbrar por la magnitud de los acontecimientos, debemos considerar cuales son las consecuencias que ese “cambio” traerá. Porque para dirigir una nación y más una de la talla de EEUU se necesita más que carisma.