martes, 10 de febrero de 2009

La política del terror

El terrorismo se volvió a manifestar. A pocas horas de que el Tribunal Supremo impidiera a ETA presentarse a las elecciones vascas del primero de marzo a través de Askatasuna y Democrazia 3 Milio; la banda terrorista decidió recordar a España que a pesar de la ilegalización de sus partidos, aún les queda un as bajo la manga, el de las amenazas y el terror. Ayer ETA con su atentado envió un claro mensaje de repudio a la decisión del Tribunal Supremo, con el que se disipó cualquier duda de la vinculación de los partidos ilegalizados, con el grupo armado. Pero con este atentado, también quiso dejar en claro que sus amenazas trascienden las palabras y que si el lugar escogido fue Ferrovial no fue por pura casualidad, ya que esta era una de las empresas implicadas en el desarrollo de la Y vasca. La decisión del Alto Tribunal fue atribuida por Ibarretxe y los partidos nacionalistas vascos a los propios intereses del PSOE y el PP, pero la actuación de ETA conmocionada por la anulación de dos partidos con los que supuestamente no tiene relación, reconfirmó las sospechas que se tenían sobre sus testaferros electorales. Una vez más queda demostrado que la violencia es el arma de los que no tienen la razón.

lunes, 9 de febrero de 2009

Diez años y sigue

Una década que comenzó con el voto castigo de millones de venezolanos cansados de un bipartidismo caracterizado por la corrupción, promete continuar; pero no por que esa sea la voluntad de su pueblo, sino porque el camino se ha ido preparando a lo largo de estos diez terribles años. Chávez ha arado el terreno poco a poco, primero amoldando la constitución a su gusto, después colocando a familiares y amigos en puestos estratégicos del Gobierno, más tarde secuestrando descaradamente los otros dos poderes: el legislativo con un 84% de asambleístas de su partido y el judicial que ha sido el órgano ejecutor de leyes inconstitucionales. Después de diez años de nefasta administración, que ni siquiera las medidas más populistas han podido disimular, con los índices de inseguridad por las nubes y el PIB por el suelo, en Venezuela lo que queda es esperanza. El sentir de su población es muy distinto al que Chávez quiere enseñar al mundo, los venezolanos no están contentos, y eso se ve en la calle, en las marchas de la oposición y en las últimas elecciones en las que los venezolanos dijeron NO, a su empeño por acaparar los poderes. Pero el primer mandatario venezolano no se resigna y aún en contra de la constitución que el mismo diseñó, volverá a someter su reforma constitucional a votación. Hace poco más de un año Venezuela no aceptó la reforma, ¿Por qué va a ser distinto esta vez? o Chávez cree que los venezolanos han cambiado tan rápido de opinión o su gobierno disfrazado de democracia, busca perpetuarse a toda costa.

domingo, 1 de febrero de 2009

“El Fantasma” detrás de Obama


Durante su campaña electoral, Barak Obama, logró una gran ventaja entre otras cosas por sus dotes de orador y sus impresionantes discursos. En Marzo de 2008, después de las contundentes palabras sobre el racismo de Jeremiah Wright (el clérigo que casó a Obama y bautizó a sus hijas): “que Dios maldiga a América”; Obama se enfrentó a la polémica con un discurso que se ha calificado como histórico: “La ira es real, es poderosa, y el simple hecho de desear que desaparezca, el condenarla sin entender sus raíces, sólo sirve para incrementar el abismo de falta de entendimiento que existe entre las razas”. En Agosto del mismo año ante una audiencia de 38 millones de personas Obama logró tocar la fibra sensible de los norteamericanos: “Tenemos más riqueza que nadie, pero eso no nos hace ricos. Tenemos las mayores Fuerzas Armadas sobre la tierra, pero no es eso lo que nos hace fuertes. Nuestras universidades y nuestra cultura son la envidia del mundo, pero no es por eso por lo que el mundo se acerca a nosotros. Es el espíritu americano, esa promesa americana que nos empuja cuando el camino se hace incierto. Esa promesa constituye nuestra mayor herencia”. Sus discursos han mitificado aún más la imagen del primer presidente afroamericano de los Estados Unidos, sus palabras han sabido tocar a sus seguidores, y a los que no, su retórica ha logrado sobresalir en un país donde los discursos políticos son dignos de estudio literario; pero parte de ese mérito debemos otorgárselo a Jon Favreau, el redactor de los discursos de Obama. El nuevo fantasma (como llaman en E.E.U.U. a quienes escriben para otras personas) de la Casa Blanca tiene apenas 27 años, y ya cuenta con cuatro años de experiencia en la redacción de discursos políticos. “Favs”, como le llaman sus amigos, obtuvo su primer trabajo en esta rama con la candidatura de John Kerry en 2004; y casualmente ese mismo año conoce personalmente al entonces senador de Illinois en una convención del Partido Demócrata. Como cuenta el propio Favreau, tuvo la osadía de interrumpir a Obama mientras ensayaba su discurso para hacerle algunas correcciones y Obama se le quedó mirando un tanto confundido como pensando ¿De dónde salió este chaval?. Después de la derrota de Kerry, Favreau, que acababa de graduarse en Ciencias Políticas en la Universidad Holy Cross de Worcester (Massachusetts), decidió entrevistarse con Obama para ofrecerse como redactor de sus discursos, y cuando el presidente norteamericano le preguntó qué opinaba de los discursos el joven le contestó: "Un discurso puede ensanchar el círculo de personas a quien le importa esta cosa. Es como decirle a la persona que ha sufrido: 'Te escucho. Incluso aunque estés decepcionado y cínico respecto a la política del pasado, porque tienes buenas razones para sentirte así, podemos ir en la dirección correcta. Sólo concédeme una oportunidad"; desde entonces han trabajado juntos y su compenetración se ha traducido en el éxito de los discursos que elaboran. Obama ha dicho sobre Favreau que más que un redactor es un “lector de mentes”. Los discursos escritos por Favreau impresionaron durante la campaña electoral y hoy llenaron de esperanza a los norteamericanos en la Investidura de Barak Obama; ahora sólo queda que el nuevo presidente materialice las ideas que tan fastuosamente ha plasmado Favreau en palabras.

viernes, 30 de enero de 2009

La guerra en el siglo XXI



En una guerra no hay ni buenos ni malos. En una guerra sólo hay muerte y dolor. En una guerra, la línea divisoria entre víctimas y victimarios es tan frágil como la moral de quien ha visto morir a un hermano y es tan fuerte como el odio macerado por los años.
El horror de una guerra sólo lo puede comprender quien la ha vivido. La desgracia de dos pueblos enfrentados desde casi cien años no puede asimilarse con el sumario del telediario matutino, ni tampoco buscando en wikipedia “conflicto árabe-israelí”. La situación que se vive en Gaza es resultado de un largo proceso de guerras, conflictos y negociaciones fallidas; peor aún es sólo un capítulo en una larga lucha que parece continuar y que sólo empezará a solucionarse el día que la razón triunfe sobre el egoísmo. En un mundo que se vanagloria de sus adelantos tecnológicos, sus obras maestras, grandes construcciones, la globalización… resulta vergonzoso que aún busquemos en la guerra una manera de hacernos escuchar y de sobreponer nuestras ideas a las del enemigo. Se desata un conflicto armado y enseguida oímos a todo el que tenga un micrófono en la mano ponerse a favor de uno de los dos bandos; el más crítico sale con una estrella de David en la mano o con una kufiyya en la cabeza; se buscan culpables, excusas, estrategias militares y no se entiende de una buena vez que allí, a miles de kilómetros están muriendo seres humanos, y que la única forma de salvarlos es abogando por la paz. La paz, una palabra tan corta pero que nos queda tan grande. Dejemos de politizar para nuestro propio beneficio, una guerra que ni siquiera entendemos, porque no se trata de un conflicto entre PP y PSOE, ni un enfrentamiento entre conservadores y progresitas, pro-yankees o izquierdistas; se trata de la muerte de miles de niños tan pequeños, tan frágiles, tan débiles; utilizados como carne de cañón, sangre derramada por el poder político, o militar, o territorial, o nuclear ya no sabemos; los asesinaron unos y otros dejaron que lo hicieran. Todos somos culpables.

Lo que Afganistán necesita

Es lamentable que sólo cuando ocurre una tragedia como la del domingo, recordemos en los países occidentales- civilizados y modernos- que en otras partes del mundo la barbarie y la violencia siguen esclavizando a millones de personas. España como una de las potencias mundiales, y miembro de la OTAN, se ha comprometido con otros 36 países para mantener la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad por sus siglas en inglés), una misión que tiene como objetivo la reconstrucción y estabilización de Afganistán. Desde la caída del Régimen Talibán en Kabul, han muerto 4000 personas y según comandantes de la OTAN la violencia ha aumentado en un 40% en los últimos meses; han pasado siete años y el propósito de la ISAF se ve cada vez más lejano. La situación es cada vez más desesperanzadora y los 72.000 soldados que tan valientemente se encuentra en Afganistán para defender sus valores de libertad y democracia, no se dan abasto. Está claro que sí se debe exigir un cambio de estrategia en Afganistán, pero España por su parte debe replantearse su papel dentro de la ISAF. Según declaró la viuda del cabo primero Rubén Alonso Ríos “Cuando le ofrecieron la misión se la pintaron más bonita de lo que era”. Mientras en Afganistán se vive una sangrienta lucha armada, el Gobierno se empeña en decir que las fuerzas españolas están en una misión de paz, cooperando en la pacificación de Afganistán; pero todos estos son eufemismos para no reconocer que lo que allí se vive es una guerra, porque en esta larga cadena de acusaciones entre la derecha y la izquierda, a algunos no les conviene decir que no sólo Aznar va a la guerra. Ya sea por su posición dentro de la OTAN, o por el bien de sus relaciones con EEUU, a España no puede retirar sus tropas de Afganistán; pero lo que tampoco puede hacer es enviar a unas cuantas tropas para “cumplir” con su compromiso y desentenderse del mismo. No se puede mantener eternamente a un grupo de valientes en una guerra sólo para mantener la imagen de la OTAN. Este proceso exige más compromiso de sus miembros y consecuentemente de España, o hace lo que tiene que hacer, o mejor retira sus tropas.

martes, 4 de noviembre de 2008

We can´t Change

Hoy Barak Obama fue elegido presidente de EEUU, cosa que no resulta sorprendente luego de dos años en los que se ha enaltecido y mitificado al demócrata más por su raza que por su perfil político. La estampida que se volcó ayer a ejercer su derecho al sufragio, optó por el voto “castigo”; hartos de 8 años de las nefastas políticas de Bush, los norteamericanos votaron por el candidato que se auto vendió como “el cambio”. Por ahora sólo tenemos la palabra de Obama que promete no continuar con la línea de Bush; pero con la situación actual, tanto en economía como en relaciones exteriores, es poco viable cambiar el rumbo de la primera potencia mundial. Lo hecho, hecho está y las tropas americanas no pueden irse de Irak de la noche a la mañana, como se aventuró a afirmar Obama al principio de su campaña; ahora rectifica y apunta que las tropas se irán pero no tan pronto como se esperaba. Con respecto a las relaciones diplomáticas con el resto del mundo, el demócrata ha señalado que en su primer año de gestión se reunirá con gobiernos como los de Cuba, Irán y Venezuela, con los que EEUU se ha enfrentado en tantas ocasiones. Esto representa un cambio total en la política exterior norteamericana; desde hace ya tiempo este país viene desempeñando el papel de “policía del mundo” y aunque a veces nos cueste admitirlo sí necesitamos a EEUU haciendo frente a gobiernos de dudosa legalidad y sí necesitamos que use su poder como potencia para velar por la seguridad y estabilidad internacional. Por otra parte, si bien es cierto que ya no se puede retroceder el tiempo en cuestiones como la de Irak, lo que sí se puede es aprender de esos errores. Fuimos testigos de cómo arbitrariamente EEUU invadió un país, y después de 5 años de críticas por parte de la opinión pública internacional, Barak Obama dice que sacará las tropas de Irak, pero para enviarlas a Afganistán, lo que no aleja mucho su política de la de Bush. Y tan poco se alejan de las del republicano, que pudimos oír a un Obama no tan conciliador en el segundo debate presidencial diciendo: “vamos a matar a Osama Bin Laden”, cuando se espera que un presidente actúe mediante la diplomacia y la justicia, no con más violencia. El discurso del demócrata resulta en varias ocasiones contradictorio. Mucho se ha hablado de la posibilidad de que Obama de importantes cargos a “insignes republicanos” y entre estos cabe destacar a Colin Powell, quién fue el Secretario de Estado del gobierno de Bush y presentó ante la ONU las pruebas falsas que justificaron la invasión de Irak, y a quien hace pocas semanas Obama ofreció un cargo dentro de su gabinete de gobierno. En materia económica también hay mucha tela de donde cortar. Aunque Obama no ha presentado todavía un proyecto concreto que sustente las promesas que ha hecho, con la forma en la que ha conducido su campaña si ha dado muestras de lo que será su gestión. Barak Obama compró, en plena crisis, 30 minutos de televisión, para ganar el voto de los indecisos, un gasto un “poco” elevado (tres millones de dólares) considerando que el candidato es el favorito de todas las encuestas. Aquí sólo queremos ver el lado amable del nuevo Jefe del Gobierno norteamericano, toda Europa tiene sus esperanzas puestas en Obama, pero son tantas las promesas que ha hecho, que su materialización se ve muy lejana. Esta nueva Administración sólo apunta a la decepción porque como dijo el republicano Giuliani, una cosa es segura: “change is not a destination, just as hope is not a strategy”. Hoy se ha hecho historia, con la elección del primer presidente negro en EEUU; pero antes de dejarnos deslumbrar por la magnitud de los acontecimientos, debemos considerar cuales son las consecuencias que ese “cambio” traerá. Porque para dirigir una nación y más una de la talla de EEUU se necesita más que carisma.

miércoles, 29 de octubre de 2008

No recuerdo quién ni por qué simplemente allí en un papel estaba: "Nunca acabas de llenarte de cielo, puedes dormirte y amanecer borracho de cielo y el cielo puede cuidarte cuando estás triste"

Nunca acabas de llenarte de cielo, hay uno para cada día de la semana, para cada mes, para cada año. Es infinito, es incorruptible, es inmortal, es sólido. Cambia con las estaciones y las horas, siempre está allí. Como un lienzo enorme en el que se dibujan estrellas, nubes, el sol, la luna, planetas, estrellas... nos pinta el día de colores. Tan lejano y a la vez tan cerca el cielo siempre esta allí. Firme y seguro, testigo y agente. Puedes perderlo todo, pero siempre te quedará el cielo.