viernes, 27 de marzo de 2009

Unidos somos más fuertes

Mientras en toda España se enfrentan PSOE y PP, en una contienda que parece no tener fin, absortos en la defensa de sus propios ideales y enredados en una maraña de insultos y acusaciones; en el País Vasco se da un caso excepcional. Las causas comunes unen, y en este caso acabar con la hegemonía de PNV y las políticas nacionalistas en el País Vasco, es el objetivo que ha permitido el acuerdo entre socialistas y populares. El compromiso entre estos dos partidos, representa un hito en la historia de las instituciones vascas que estarán representadas por un lendakari no nacionalista y que permitirá a los populares por primera vez presidir el Parlamento vasco. El cambio comenzó el primero de marzo con el resultado de las urnas que otorgaron al PSE la enorme responsabilidad de defender los valores constitucionales de la mayoría de los vascos que votaron en contra del nacionalismo. Ahora el PSOE y el PP han decidido unir sus esfuerzos para sellar un acuerdo que permita "Acabar con la confrontación, la lucha contra el terrorismo, las políticas contra la crisis y una buena gestión en educación y sanidad" según El líder del PP vasco y el secretario de Organización del PSE.
La tarea no será nada fácil, ya que el PNV sigue teniendo una posición relevante en la cámara de Vitoria, pero lo importante es que marca el inicio de un camino que significará el fin del nacionalismo vasco, y es muestra además que unidos somos más fuertes. Si el PSOE y el PP dejarán de lado tantos insultos y rencillas sería más fácil afrontar los problemas que afectan a los españoles.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Primera Plana



Primera Plana, dirigida por Billy Wilder, es una película que expone las virtudes y defectos de la profesión periodística, una verdadera clase para los periodistas.


"Si le vas a decir a la gente la verdad, se gracioso o te matarán” Esta frase de Billy Wilder resume a la perfección su trabajo en Primera Plana. Con un humor incisivo y audaz, Wilder hace una grandiosa crítica atemporal del oficio del periodista; tan válida para los años 20 en los que está ambientada la película, como para la década de los 70 en la que se filmó o para nuestros días, en los qué todavía tiene resonancia el argumento de este film. La película es una adaptación de ‘Luna nueva’ de H. Hawks que a su vez se inspira en la obra teatral de B. Hecht y C. McArthur ‘Front Page’. Pero lo realmente loable en esta película es la importancia que tienen sus diálogos, Wilder no repara mucho en grandes escenografías o efectos especiales, la película podría desarrollarse perfectamente en un teatro, pero esta sencillez en las formas otorga una mayor relevancia al fondo. El director confiere todo el poder y la fuerza de la película a la palabra, con diálogos elaborados, con un humor inteligente y una mezcla entre cinismo, ironía y sarcasmo.
La acción se inicia cuando Hildy Johnson, el reportero estrella del Chicago Examiner, decide abandonar su profesión para casarse con Peggy Grant, el amor de su vida. Esta decisión no es del agrado de su jefe que lo necesita para escribir un último gran artículo: la ejecución de un pobre hombre que no se sabe exactamente que hizo, pero que garantizará el triunfo en las elecciones del alcalde. Cuando Hildy se dirige la sala de prensa de la prisión para despedirse de sus colegas no puede evitar sentirse atraído por los acontecimientos que allí se suscitan y retrasa un “poco” su boda para llegar al trasfondo del asunto.
En Primera Plana se exponen principalmente los aspectos negativos de la profesión periodística: la falta de ética, la corrupción y la manipulación de la industria de la información. Los personajes principales Hildy Jhonson y Walter Burns, interpretados por Jack Lemmon y Walter Matthau respectivamente, encarnan el prototipo de periodistas sensacionalistas de los años 20, pero adaptándolos a las realidades de los 70: la persecución ideológica de comunistas (reflejado en el personaje Earl Williams), la guerra fría y Watergate, entre otros. Burns es el director del Chicago Examiner un diario que asegura decir “la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad” pero que durante la película sólo utiliza el amarillismo, valiéndose de la manipulación para obtener sus noticias y de la exageración para presentarlas; Burns es calculador e interesado, maneja a todos los personajes y todos los acontecimientos a su conveniencia. Por otro lado, Hildy es el mejor periodista del Examiner, pero se cansa de la profesión y decide dejarlo; a través de este personaje se ven las cualidades del periodista: trata de aconsejar al becario, investiga para obtener la verdad, contrasta la información proporcionada por la fuentes oficiales (el Sheriff) con otras fuentes como la señora de la limpieza, entrega todo su tiempo a la labor periodística al punto de casi dejar plantada a su prometida por escribir un artículo; pero Hildy también es pretencioso, el argumento que realmente le convence para quedarse es que la noticia que escribirá será una exclusiva que le dará renombre y lo lanzará a la fama. Aunque no tan elaborados, los personajes secundarios esbozan otras reflexiones e ideas sobre el periodismo y la época en la que se filma. Desde la sala de prensa de la prisión podemos observar a los periodistas en plena acción: inventan noticias, deforman la realidad, se insultan unos a otros, en palabras del propio Hildy “no puede confiar en sus colegas”, reaccionan de manera casi automática ante los acontecimientos, todos llaman a sus redacciones al mismo tiempo. El becario, es imagen de los jóvenes periodistas que se inician en el oficio, aunque son las primeras generaciones que han estudiado en la universidad, no cuentan con la experiencia de los veteranos de la profesión y por ahora sólo sirven para hacer notas de sociedad, les falta todavía mucho por aprender. Las críticas se decantan a veces por la exageración como es el caso de Eggelhoffer, el psiquiatra que entrevista a Earl Williams, y que en su psicoanálisis asocia la pistola con lo fálico e intenta buscar en su pasado algún síndrome de Edipo que explique su crimen; toda la participación del personaje es una caricatura de las teorías freudianas que tan en boga estaban en aquella época. Por otra parte está el periodista gay histriónico llevado al extremo; la prostituta defensora de los débiles; el jefe de prisiones torpe, corrupto, que ve bolcheviques por doquier; todos reflejo del espíritu de la época y de la libertad de opinión con la que Wilder pudo trabajar.
En varias ocasiones los propios personajes hablan muy mal del oficio "Un hatajo de pobres diablos, con los codos raídos y los pantalones llenos de agujeros, que miran por la cerradura y que despiertan a la gente a medianoche para preguntarle qué opina de Fulanito o Menganita. Que roban a las madres fotos de sus hijas violadas en los parques. ¿Y para qué? Pues para hacer las delicias de un millón de dependientas y amas de casa. Y, al día siguiente, su reportaje sirve para envolver un periquito muerto"
En un principio, la película pareciera transmitir el mensaje de que el periodismo es una profesión poco honesta y que en ella se aplica la ley de la selva: sólo el más fuerte sobrevive, el éxito de un periódico depende de los periodistas que carecen de escrúpulos. Pero en realidad Wilder aprecia la profesión, en sus años mozos en Viena, fue periodista y porque conoce tan de cerca el oficio es capaz de hablar de él con juicio crítico, exagerando sus puntos débiles sólo para demostrar su importancia. Al final de la película el periodismo como el cuarto poder es el gran vencedor; sólo a través de la investigación de los periodistas y por el miedo que tienen el alcalde y el Sheriff que saben que lo que publique el periódico tendrá gran repercusión; estos dos hacen lo que deben, si no hubieran tenido la presión de Hildy y Burns probablemente hubieran ejecutado a Williams.
Un mensaje quiere dejar Primera Plana a todos los periodistas del mundo, un recordatorio. Ética, responsabilidad y honestidad, son los valores que Wilder busca resaltar y qué manera de hacerlo, siempre fiel a sus principios "Tengo diez mandamientos. Los nueve primeros dicen: no debes aburrir" y no aburrió.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Solución a la crisis


Innovae, una jornada organizada por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, tuvo como principal ponente a Paul Krugman, premio Nobel de Economía 2008. Después de los desalentadores pronósticos del estadounidense quien aseguró que la situación era muy difícil a nivel global y más dolorosa en España; apuntó el camino para solucionarla: una apuesta por la innovación y las nuevas tecnologías. A lo largo de toda la jornada se recalcó la fundamental importancia de los jóvenes en este proceso de recuperación. Se insistió mucho en que el futuro estaba en la educación y que las nuevas generaciones serían las encargadas de impulsar un cambio en las políticas para adaptarlas a las nuevas realidades del mundo. Con un público representado mayormente por empresarios y entendidos en el ámbito económico, cabe preguntarse si los jóvenes nos hemos enterado de la responsabilidad que los expertos dicen que tenemos encima, pero que nadie ha sido capaz de explicarnos. En todos los medios de comunicación se habla del pesimista análisis de Krugman, de las reacciones de Zapatero, de las nuevas medidas anticrisis, pero nadie, ha hecho llegar a la juventud española y mundial, el verdadero mensaje. Actualmente vivimos una de las peores crisis de la historia, hemos escuchado que las economías de los principales países del mundo se han venido abajo, sabemos que la situación cada vez se pone peor, pero lo más importante aún no nos lo han contado: la solución está en nuestras manos. La educación es la mejor herramienta para buscar respuestas a las nuevas necesidades que plantea el ajetreado mundo en que vivimos y los jóvenes debemos ser consientes del compromiso que tenemos con el futuro; porque somos la generación de relevo, debemos hoy, más que nunca, asumir nuestro papel como incubadoras del conocimiento y la profesionalización que sacarán adelante nuestra sociedad, y seguir preparándonos para responder a los nuevos desafíos que se nos presenten. Como dijo Unamuno “Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado”.

lunes, 16 de febrero de 2009

El "triunfo" de Chávez

“Querido Hugo: felicidades para ti y para tu pueblo por una victoria que por su magnitud es imposible medirla” Fueron las palabras que Fidel Castro le hizo llegar a Chávez a propósito de su triunfo en el referéndum constitucional, palabras que el presidente venezolano leyó ayer en su comparecencia después de conocerse el resultado de las votaciones. Ahora yo me pregunto si la imposibilidad de medir su magnitud es porque no existe tal, ya que casi la mitad del electorado votó en contra; pero claro ¿Cómo mide un dictador que se ha perpetuado por 50 años en el poder, una victoria electoral? Y peor aún porque son tan importantes para un líder “democrático” como Chávez las palabras de un autócrata que elecciones tras elecciones se ha impuesto en los comicios con su partido único. Pero lo realmente preocupante es esa “nueva etapa” que según el primer mandatario comienza en Venezuela con este referéndum que “abre las puertas de un tercer periodo revolucionario, que va desde 2009 al 2019 con un único camino: ¡El socialismo!” ¿Cuántos más períodos necesitará esa “revolución”? Porque después de 10 años en el poder, lo único que ha traído dicho proceso es más pobreza, más inflación y más inseguridad para los venezolanos. Ante tantas interrogantes lo único cierto es que esa famosa revolución bolivariana lo justifica todo: referéndums inconstitucionales, abuso de poder, corrupción… pero sobre todo ha sido sustento a un régimen que lo que busca es extender su mandato hacia el infinito.

viernes, 13 de febrero de 2009

La separación de poderes, en entredicho



Ya nos hablaban los grandes pensadores de la ilustración de la separación de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, pero parece que todavía hay quienes no se enteran. Que si Berlusconi pasando por encima del Tribunal Supremo con sus leyes ad hoc de última hora; que si Chávez llamando a referéndums inconstitucionales. Y España no podía ser la excepción, primero Moratinos asegura a Livni que el Gobierno modificará la jurisdicción de los tribunales españoles, para que no se inicie otro juicio contra israelíes. Y después Bermejo y Garzón salen de cacería en pleno proceso judicial contra el PP -no digo que no puedan compartir aficiones, pero que se reúnan tan amistosamente dos figuras importantes de los poderes ejecutivo y judicial mientras se abre un sumario al principal partido de la oposición llama bastante la atención-.
Pero más escandalosa todavía es la actuación del cuarto poder.Mientras Zapatero reconocía ante el Congreso que «nos encontramos ante la peor recesión de carácter global de la historia reciente», en los medios no se hablaba de otra cosa que del PP, jerarquización de noticias, por favor.

Política vs Ética

Si no estás muy seguro de tener éxito en unas próximas elecciones haz la guerra. Ese es el mensaje que percibo actualmente de los políticos. Cuando estalló la polémica por corrupción en Israel y se decidió convocar elecciones anticipadas, Kadima, el partido de Ehud Olmert, se encontraba muy por debajo del partido Likud en las encuestas. El gobierno del entonces primer ministro, que daba una imagen de debilidad para los israelíes, decidió despedirse por todo lo alto y no se le ocurrió mejor idea que hacer una guerra “desproporcionada” en palabras del propio Olmert y asegurarse así nuevos votantes que dieran el triunfo en las elecciones a su partido. La obscena estrategia, parece haber funcionado, Livni obtuvo la mayoría del voto popular. Decía Sócrates que un buen gobernante era el que hacía a sus ciudadanos mejores, más justos y no el que simplemente complacía sus deseos. Olmert complació a su pueblo que quería medidas más extremas contra Palestina, pero al final también fue condenado.
Aquí en España el principio es el mismo pero la estrategia diferente, también puede hacerse la guerra moral, judicial, sectaria. A la política se le ha olvidado el significado de la palabra ética

miércoles, 11 de febrero de 2009

Gracias Eluana

¿Hasta qué punto debe defenderse la vida humana?, es la pregunta que queda en el aire después de la muerte de Eluana. La vida es lo que somos, en lo que estamos, lo que decidimos y lo que dejamos pasar, parece pertenecernos pero al mismo tiempo se siente tan grande y tan sagrada que nosotros quedamos supeditados a ella y no al revés. La vida es tiempo y acciones, la vida es una mezcla de espiritualidad y materia que nos confunde y nos hace parte de una dualidad en la que constantemente lucha lo tangente y lo perceptible con aquello de lo que no podemos tener certeza, que sólo se siente, se asume, se intuye. El problema está en como percibimos la vida, ¿es un ticket que pagamos y devolvemos o cancelamos cuando queramos, o es un regalo que se nos ha dado y por ello debemos cuidarlo, apreciarlo, protegerlo? La vida es a veces, o mejor dicho casi siempre, incomprensible; da tantas vueltas, sigue tantos caminos diferentes algunos muy cómodos y otros tan difíciles, que no acabamos de comprender cual es su propósito. Los seres humanos en nuestra infinita ignorancia pocas veces entendemos los retos y obstáculos que se atraviesan en el camino; pero ello no significa que las circunstancias que se nos presentan no tengan una razón de ser. La vida es un regalo, un gran regalo que se nos ha dado para vivir, para aprovechar, para reir, llorar, correr, detenerse, reflexionar, gritar...podemos darle mil vueltas, ver de cualquier manera, sacarle todo el provecho que queramos pero lo único que no podemos hacer es destruirla. Desconozco que pensaría Eluana, que sentiría o que deseaba; pero lo único seguro es que su condición guardaba alguna razón de ser; algo que enseñar al mundo, un mensaje, una etapa que debían vivir sus familiares y amigos, no lo sé, a cada cual dejaría algo diferente pero en mi caso personal la penosa partida de Eluana significó reflexión, fé, entendimiento, valor y una gran convicción hoy más que nunca de la importancia de defender la vida.